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Ferdinand Berthoud - El aprendizaje y el viaje de Ferdinand Berthoud

Ferdinand Berthoud El aprendizaje y el viaje de Ferdinand Berthoud

En las montañas de Neuchâtel, las habilidades relojeras se transmiten a menudo dentro de la propia familia

En las montañas de Neuchâtel, las habilidades relojeras a menudo se transmiten dentro de la familia. Jean-Henri Berthoud, juez, abogado y experto relojero adiestró a su hermano Ferdinand de 1741 a 1745.  Ferdinand fue a París, escenario de las principales innovaciones e inventos en relojería, para completar su formación en una disciplina que combinaba ciencia y dominio técnico y estético.

 

Enseñando a niños

En el siglo XVIII, había muy pocas escuelas en las zonas rurales del principado de Neuchâtel. La matrícula debía pagarse, la asistencia no era obligatoria y abrían solo durante unos meses durante el invierno. Aunque se esperaba que los padres proporcionaran a sus hijos una educación adecuada, eran libres para enviarlos más o menos de forma regular a la escuela. Para muchos padres suponía una gran tentación dejar a sus hijos en casa para que trabajaran en la relojería y en la confección de encajes a cambio de un salario muy escaso. Los niños también podían ser enviados a las fábricas de telas impresas donde esta mano de obra barata siempre era bienvenida.

Al comienzo de la Edad de la Ilustración, Jean Berthoud, arquitecto y empresario, le dio a cada uno de sus hijos una buena educación. Abraham se convirtió en un arquitecto como su padre. Jean-Henri, Pierre y Ferdinand aprendieron el oficio relojero y Jean-Jacques se formó como dibujante técnico en París. El joven Ferdinand posiblemente asistió a la escuela en Couvet, pero su hermano Jean-Jacques, que tenía 16 años más que él, jugó un papel importante en la educación del niño. También sabemos que alrededor de 1770, Jean Jacques también actuó como preceptor de los hijos de su vecino el relojero Abram Borel-Jaquet. En sus publicaciones teóricas, Ferdinand Berthoud más tarde enfatizaría la importancia de estar bien versado en el dibujo técnico a la hora de ejercer la profesión relojera.

 

 

L’apprentissage et le voyage de Ferdinand Berthoud

Adquiriendo las habilidades relojeras fundamentales en Couvet

A los 14 años, Ferdinand comenzó a trabajar como aprendiz con su hermano Jean-Henri, experto relojero. Junto con la familia Berthoud de Plancemont, varios relojeros famosos del Principado de Neuchâtel  (Los Guye, Petitpierre, Borel y Bezencenet) se instalaron en Val-de-Travers.

Al final de este aprendizaje inicial, el joven Ferdinand era capaz de "hacer y perfeccionar un reloj", como se indica en el Certificado de Aprendizaje que le fue otorgado. Animado y apoyado por miembros de su familia, Ferdinand Berthoud decidió viajar a París en 1745. ¿Quizás se quedó en la casa de su hermano Jean-Jacques? Ciertas fuentes sitúan a este último viviendo en la Ciudad de la Luz desde 1741.

 

L’apprentissage et le voyage de Ferdinand Berthoud

Preparándose para partir

Para comenzar los trámites administrativos, Ferdinand Berthoud solicitó a la Comuna de Couvet, reunida en asamblea regular, que le proporcionara un certificado de nacimiento, ascendencia y buena conducta. Después de la debida deliberación, se le otorgó este documento, que especificaba que Ferdinand nació de "un matrimonio fiel entre padres que provienen de familias honorables y de larga tradición de este lugar". El certificado fue redactado por el notario Abraham-Henri Borel-Petitjaquet de Couvet, que era el secretario comunal, el 13 de abril de 1745. Ese mismo día, también obtuvo un certificado de aprendiz relojero de manos de su hermano Jean-Henri, redactado por el mismo notario. El maestro certificaba que su aprendiz "había trabajado con gran asiduidad y demostrado grandes habilidades durante los cuatro años de su aprendizaje. (...). Que se había pagado debidamente la suma acordada por parte de su padre, el Sr. Jean Berthoud; que nada reprochable había sido notado; y que el maestro de aprendizaje estaba, por lo tanto, muy satisfecho y lo recomendaba a cualquier maestro relojero que recurriera a él para solicitar ayuda y apoyo, respaldado por una promesa de ayuda recíproca en este o en otros casos ". Esta expresión similar de reciprocidad prometida también aparece en el certificado emitido por la Comuna de Couvet. Esta fue una recomendación muy útil teniendo en cuenta la desconfianza que pudiera derivar de que un extranjero solicitara asistencia.

 

El viaje

Desgraciadamente no sabemos qué medio de transporte ni qué itinerario tomó Ferdinand Berthoud para viajar a la capital francesa. Las carreteras eran muy precarias en ese momento. No obstante, la ruta desde Neuchâtel a París estaba bien establecida desde finales del siglo XVII, gracias al pionero Beat Fischer, de Berna, a quien se le había otorgado el permiso para llevar el Servicio Postal de Neuchâtel. Fischer estableció una conexión bastante rápida entre París y la ciudad de Solothurn, que albergaba una embajada de Francia. Esta ruta, distribuida en etapas, atravesaba Neuchâtel y Pontarlier y estaba reservada exclusivamente para los servicios postales y no para viajeros. Estos últimos podrían caminar o tomar el "poste aux chevaux", un término por el que se conocían a las empresas privadas de transporte público que utilizaban incómodos carritos con capacidad para entre tres y diez personas y que avanzaban a paso lento o al trote. La conexión semanal entre Neuchâtel y Pontarlier tardaba entre 10 u 11 días en llegar a París.

Las diligencias, mucho más lujosas y rápidas, aparecieron a principios del siglo XVIII, representando formas de transporte público, que, al igual que los servicios de mensajería real, gozaban del privilegio de galopar a lo largo de las carreteras francesas. Eran caros y el precio era de 89 libras de Besançon a París, o la mitad de eso si un viajero intrépido estaba preparado para sentarse fuera del compartimiento de pasajeros y enfrentarse a cualquier inclemencia del tiempo. Las comidas y las pernoctaciones no entraban dentro del coste del viaje.

Para cubrir los gastos relacionados con el viaje y el traslado a París, Ferdinand Berthoud obtuvo un préstamo con el notario Jean-Henri Borel-Petitjacquet el 16 de abril de 1745. Él y su hermana Jeanne-Marie pidieron prestada la suma de 285 livres faibles (literalmente 'libras débiles', una moneda que se utilizaba en transacciones legales en ese momento en la región). No se menciona por qué la hermana se asoció con Ferdinand en esta transacción. Aunque podría pensarse que ella planeaba viajar a París con él, no hay pruebas de esta circunstancia.

40 ‘libras débiles’ en ese momento eran suficientes para comprar una ternera de dos años, mientras que un reloj de bolsillo con una caja doble de plata costaba 135 de estas libras, como se menciona en una escritura notarial que data de 1731.

Jean-Henri Berthoud avaló el préstamo recibido por su hermano y hermana. Ferdinand Berthoud también le hizo un poder para manejar todos sus asuntos en su ausencia. La obligación de reembolsar el préstamo y el documento de poder fueron redactados el mismo día y firmados por el notario Abraham-Henri Borel-Petitjaquet.

En París, habiendo obtenido el título de Maestro Relojero en 1753, Ferdinand Berthoud se convertiría en uno de los teóricos de la relojería más importantes de su época. Aunque nunca regresó a Couvet, mantuvo estrechos vínculos con sus sobrinos, Henri y Louis, hijos de su hermano Pierre, a quien dio la bienvenida en sus talleres parisinos, así como a su amigo de la infancia Abram Borel-Jaquet, un hábil creador de herramientas relojeras.

 

 

 

 

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